martes, 11 de septiembre de 2007

Bajo las piedras milenarias

Camino sin destino.
Recorro las calles.
El azar es quien me guía.
Me detengo y levanto la mirada.
El enorme edificio me contempla silencioso.
La puerta está abierta.
Entro.
El silencio llena el espacio.
Ojos de yeso vigilan con mirada fija.
El olor a cera quemada se mezcla
con el perfume del incienso.
Me siento sobre la madera vieja
De un banco desgastado.
Observo el lugar como he hecho tantas otras veces.
Siempre es diferente.
Siempre es la primera vez.
Bajo las piedras milenarias cierro los ojos.
Respiro profundamente.
Pienso en silencio.
Pienso en ti.
Ruego por ti.
Abro los ojos y la mirada se dirige a la cruz.
Miro el cuerpo torturado que se muestra al mundo.
Parece que Él también me mira.
Cierro de nuevo los ojos.
Pienso en silencio.
Pienso en ti.
Ruego por ti.

23 de agosto de 2007

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