

La tela blanca…
Mira de lejos.
Mira como si viera algo.
Pero la tela es blanca.
Se enfunda dentro de una camisa vieja.
Abre la maleta de madera.
Saca los pinceles, los tubos de pintura...
Mira de nuevo.
La tela sigue blanca.
Sube a la escalera.
Moja el pincel suavemente, en azul.
Y el arte se convierte en arte.
Las pinceladas se suceden la una tras la otra.
El blanco deja de ser blanco.
El arte se convierte en arte.
Y mi mirada,
admiración.

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