lunes, 12 de marzo de 2007

Hoy vuelve a llover sobre el mar

Hoy vuelve a llover sobre el mar. Como aquella vez, ¿recuerdas? Hoy mis pies me han llevado de nuevo hasta el mar. Como aquella vez. Pero entonces me sentía indiferente. Ni angustiado, ni contento, ni enamorado. Simplemente indiferente. Siento el olor tan característico del agua de mar (este olor me sigue transportando a otra dimensión...) Veo el horizonte como se dibuja ante mis ojos. Parece todo como aquella vez. Con la mirada clavada en este horizonte llego hasta el límite que me permite mantener los pies en tierra firme. ¿Tierra firme? ¡Nada de eso! Las olas que rompen ante mí me pillan, me rodean, suben por mis pantalones hasta llegar a las rodillas. Siento la humedad en los pies prisioneros de los zapatos (quizás los deberé tirar después de esto). ¡Soy feliz!
Levanto la cabeza al cielo y dejo que el agua que baja desde las nubes cubra mi rostro. Y el hechizo, como aquella vez, ha obrado el milagro de nuevo.
Hoy vuelve a llover sobre el mar y la felicidad arraiga profundamente en mi espíritu.

20 de febrero de 2007

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