lunes, 12 de marzo de 2007

Una fuerza desconocida me empuja

Camino. Como siempre. Una fuerza desconocida, ¿quizás Dios?, me empuja a hacerlo. Sigo el camino. El camino me aleja y a la vez me acerca. El sol me calienta, es agradable sentirlo encima la piel. Hace algo de viento. Es fresco. Contrarresta el calor del sol. La naturaleza me rodea. La observo. A más que miras, más colores surgen de cada rincón. Los colores me rodean. Se apoderan de mí. Soy parte de ellos. Soy parte de la naturaleza. Sigo andando en medio de verdes, marrones, azules... Las piedras me atraen, me llaman. Me paro. Tomo una entre las manos. Siento su forma en mis dedos. La huelo. Tiene aroma de tierra. De tierra húmeda. Me siento parte de ella, soy parte de la tierra. Reemprendo el camino. Hace subida y cuesta. La respiración se acelera. El andar es más lento. Llego al final de la subida. Las ruinas de una casa me llaman a explorarlas. Entro y me muevo en medio de piedras caídas y de vigas de madera malogradas por la carcoma. ¿Qué secretos esconden? ¿De qué son testigos? Escucho atentamente. El viento, que sigue soplando, parece traer la respuesta: son testigo del pasado. Pero este pasado se hace presente en cada piedra para perdurar en el tiempo. Dejo las ruinas y el camino me lleva hasta un cruce. Debo decidir: izquierda o derecha. Pero hay una tercera opción que es volver atrás. Miro a una banda, miro a la otra, me giro y echo una ojeada al camino recorrido. Vuelvo. Esta es la opción. Por la misma senda que ahora no es la misma. Ahora tengo el sol de cara y el viento sopla a mi favor. Veo otros colores, otras piedras, una naturaleza nueva observada con unos ojos diferentes porque ahora tienen la experiencia vivida unos cuántos minutos antes. Es el mismo camino y a la vez diferente. Y además del viento, me empuja un objetivo que antes no tenía: al final del camino encontraré mi casa y a mis hermanos. Y cuando mañana salga de nuevo a andar lo haré con la convicción de que siempre tendré un lugar dónde regresar.

11 de febrero de 2007

No hay comentarios: