lunes, 12 de marzo de 2007

Llegado de lejos, se adentró en lo más profundo de las almas

Llegado de lejos, se adentró en lo más profundo de las almas. Su mirada era diferente. Sus gestos eran diferentes. Sus palabras eran diferentes. Y cautivaba. Te transportaban a otra dimensión. Eran... no sabría decir muy bien cómo eran. Pero no te dejaban indiferente y te hacían lanzar, sin poderlo evitarlo, a vivirlas. Las vivimos tanto cómo pudimos, con intensidad, con pasión, con deleite. Y tal y como llegó, se fue. Pero las palabras perduraron. Todavía hoy perduran. Y en el más profundo de las almas se mantiene el deseo de verle aparecer de nuevo algún día.

20 de diciembre de 2006

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