Todo está a punto: las cajas llenas y bien precintadas, los muebles dentro del camión, las maletas en la puerta y el corazón lleno de recuerdos. No es un adiós, pero qué difícil será regresar. muy difícil. Porque antes de poder volver debo poder marchar. No. Marchar no: ¡huir! ¡Quiero huir! Sí, pero quiero huir y ¡no me muevo! Sé que debo hacerlo pero las piernas, el espíritu no responde. Debo hacerlo. De nada sirve restar aquí si tú no estás. Y ya hace tiempo que no estás. Me he aferrado a los recuerdos, me he aferrado a todo aquello compartido, me he aferrado a los sueños que no se han hecho realidad, que no se harán realidad. Por esto sigo aquí. Sé que en el momento en que la puerta se cierre detrás mío ya no será posible regresar de nuevo. No será posible...
Pasaré la noche rodeado de cajas y maletas, soñaré de nuevo y quizás mañana podré atravesar la maldita puerta.
7 de novembre de 2006
No hay comentarios:
Publicar un comentario