lunes, 12 de marzo de 2007

Por tierras africanas

- Lo encontraré – se dijo a sí mismo. Aquel reto se convirtió en el objetivo número uno de su existencia. Nada le podría detener. Se prometió no desfallecer. Sacaría las fuerzas de dónde fuera y al final lo conseguiría. Después, viviría sólo para saborear el éxito de su aventura.

Y así fue que se puso en marcha. Hiciera lo que hiciera, fuese dónde fuese, estuviera con quien estuviera, siempre estaba atento. Nada no pasaba desapercibido a su mirada. Escrutaba todo su entorno. Se fijaba en las palabras de la gente que se cruzaba en su camino para extraer información. Una vez, viajando por tierras africanas, le pareció ver el final de la aventura. Tan sólo fue una falsa alarma. Un espejismo producido por el afán de poder abrazar la victoria.
Hoy, pasado el tiempo, sigue su búsqueda. Continúa observando y escuchando. No desfallece. Sigue adelante, siempre adelante. Y su alma conserva intacto el reto con el que se comprometió en un tiempo ya pasado.

10 de enero de 2007

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